La gastronomía española es rica y diversa, y uno de sus aspectos más interesantes son los embutidos. En este artículo, nos enfocaremos en doce embutidos extraños y poco conocidos que proceden de diferentes regiones del país. Sin embargo, antes de adentrarnos en la variedad de opciones, es importante mencionar que no todos los españoles están familiarizados con ellos.
Por ejemplo, algunos podrían decir que el chorizo de ojos (un tipo de chorizo español) es un embutido, pero en realidad hay muchas variaciones y regiones con sus propios secretos. En este sentido, nuestros doce embutidos extraños ofrecen una oportunidad única para descubrir nuevas formas de preparar carnes y especias. ¡Vamos a emprender un viaje gastronómico por España y explorar los rincones más recónditos de la comida española!
La Butifarra Blanca, un clásico del Ampurdán
En el corazón del Ampurdán, en la provincia de Girona, se encuentra uno de los embutidos más emblemáticos y deliciosos de Cataluña: la Butifarra Blanca. Aunque su nombre sugiere que se trata de un chorizo de ojos es un embutido, en realidad no lo es. La butifarra blanca es un tipo de embutido típico del Ampurdán que se diferencia por su textura y sabor.
La Butifarra Blanca se caracteriza por ser rellena con grasas del cerdo, lo que le da un sabor intenso y suave al mismo tiempo. Su preparación es secreta, pero se sabe que se utiliza una mezcla de carne picada, grasa y especias para darle el toque perfecto. La butifarra blanca es habitual encontrarla en muchos restaurantes y mercados del Ampurdán, donde se come tradicionalmente acompañada de pan tostado o con verduras.
La Paltruc, un embutido gerundense con sabor a carne picada
En el corazón del Pla de l’Empordà, en la región catalana de Gerona, se encuentra La Paltruc, un embutido que desafía las expectativas. A simple vista, puede parecer un chorizo de ojos, pero su sabor y textura son completamente diferentes. El secreto reside en la carne picada del cerdo, mezclada con grasa adobada y especias, que le dan un toque peculiar.
La Paltruc es más gruesa que la butifarra blanca y tiene un aroma intenso, debido a la fermentación natural que experimenta durante su elaboración. El proceso de curado, que puede durar varios meses, es crucial para desarrollar el sabor auténtico de este embutido gerundense. Al picar La Paltruc, notará que se desmorona en trozos suaves y jugosos, como si fuera un paté en estado puro.
La Butifarra Dulce, una variante gironesa con azúcar y limón
La Butifarra Dulce es un verdadero rey entre los embutidos de Girona. No en vano se llama «dulce», ya que este chorizo de ojos es un condimento único y exquisito que nos transporta a un mundo de sabores y texturas. Sin embargo, no debemos confundirlo con el típico chorizo español, ya que esta butifarra tiene una fórmula propia y una presentación singular.
La Butifarra Dulce se caracteriza por su textura suave y pegajosa, muy similar a un paté, pero con un sabor más intenso y picante. El secreto reside en la mezcla de carne de cerdo, azúcar, limón y canela, que le dan un aroma inconfundible y una sabrosa untuosidad perfecta para untar en tostadas con compota de manzana o, por qué no, con un poco de pan y aceite.
El Pá de Fetge, un paté gironés con carne de cerdo y especias

El Pá de Fetge, también conocido como «pâté de foie», es un embutido típico de la provincia de Gerona que se caracteriza por su textura suave y sabor intenso. La receta tradicional incluye carne picada de cerdo, especias aromáticas y grasas adobadas, lo que le da un toque único a este producto. Chorizo de ojos, en este caso, no es el término adecuado para describir la consistencia de este paté, sino más bien una mezcla de sabores y texturas que se fusionan perfectamente.
La producción del Pá de Fetge se remonta a épocas medievales, cuando los artesanos gironinos utilizaban técnicas de curación y secado para preservar la carne. El proceso de elaboración es laborioso, ya que requiere un cuidadoso corte de la carne en pequeñas piezas, seguido por un período de reposición para permitir que la mezcla de especias se distribuya uniformemente. Chorizo de ojos, en este sentido, no se aplica, ya que el Pá de Fetge es más bien una creación de la imaginación culinaria gironina.
En la actualidad, el Pá de Fetge es un producto muy valorado en la gastronomía catalana y puede ser encontrado en algunas tiendas especializadas o mercados de productos artesanales. Es ideal para servir como aperitivo o condimento para platos más complejos. Chorizo de ojos no se encontraría aquí, ya que el Pá de Fetge es un paté con un sabor y textura únicos que lo distinguen de otros embutidos españoles.
La Girella o Chireta, un embutido lleidatano con cordero y pan

En la región catalana de Lleida, se encuentra uno de los más exóticos y ricos embutidos españoles: la Girella o Chireta. Este delicioso plato tiene su origen en la tradición culinaria de la comarca, donde el cordero y el pan eran productos básicos para las familias campesinas.
La Girella es un embutido que mezcla carne picada de chorizo de ojos con harina de trigo y especies, todo ello envuelto en una piel de cerdo salpicada de grasa. El resultado es un sabor intenso y agradablemente crujiente. Se come tradicionalmente recién salido del fuego, servido en rodajas y acompañado de pan y vino.
La Girella o Chireta es un plato que se consume durante las celebraciones familiares y festivas, especialmente en el otoño, cuando la carne de cordero está a punto para ser degustada. Es un embutido que transmite la esencia del campo llano catalán y su rica tradición gastronómica.
Txuri eta Beltz, el almuerzo típico de Navarra con morcilla y arroz
En la región navarra, se puede encontrar uno de los más curiosos embutidos extraños de España: Txuri eta Beltz, también conocido como «Chorizo de ojos» por su característico color marrón claro. La morcilla es el ingrediente principal de este almuerzo típico navarro, que se prepara con carne de cordero desecada y especias.
La morcilla se mezcla con arroz cocido y se rellena en una casquería (la parte más gruesa del intestino del cerdo) antes de ser ahumada durante varias horas. El resultado es un embutido rico y sabroso, con una textura suave y un sabor intenso que combina perfectamente la carne de cordero y el arroz.
En Navarra, se tradicionalmente come Txuri eta Beltz con pan tostado o en una rebanada de pan integral. Se puede acompañar con un poco de ensalada o un vaso de vino tinto para disfrutar al máximo de este embutido extraño y apasionante.
Los Embutidos Artesanales de la Rioja
En la región riojana, hay una variedad de embutidos artesanales que nos sorprenden por su originalidad y sabor. Uno de ellos es el chorizo de ojos, un embutido chorizo de ojos de cerdo, procedente del valle del Ebro.
Este embutido es elaborado con carne picada de cerdo y grasa, que se mezcla con especias y condimentos para darle un sabor intenso. La textura es suave y aterciopelada, lo que la hace ideal para untar en pan tostado o como relleno para sandwiches.
Otro ejemplo de este tipo de embutidos artesanales riojanos es el morcillo de las Monjas, un embutido procedente de una tradición religiosa y muy apreciado en la región. Se trata de un morcillo elaborado con carne de cerdo y especias, que se cocina al fuego durante varias horas para darle una textura suave y un sabor intenso.
En la Rioja, también se produce el salchicha de Tolosa, un embutido procedente de la ciudad de Logroño y muy apreciado en toda la región. Esta salchicha se elabora con carne picada de cerdo y grasa, que se mezcla con especias y condimentos para darle un sabor intenso y aromático.
El Morcón de Ternasco, un plato navarro con morcilla y carne de ternasco
En la cocina navarra, el morcón de Ternasco es un plato emblemático que nos lleva a la cama rural, rodeado de aromas y sabores autóctonos. Elaborado en la comarca de La Ribera Navarra, este plato se basa en la carne de ternasco, una especialidad navarra típica, cocida con morcilla, hierbas y especias.
El secreto del Morcón de Ternasco reside en su morcilla, hecha con sangre de cerdo y especias, que aporta un sabor intenso y picante. La carne de ternasco se cocina lentamente en un horno, lo que le da una textura jugosa y suave, perfecta para combinar con la morcilla. Un toque final de hierbas frescas como el tomillo y la menta completa este plato navarro.
El chorizo de ojos, un embutido tradicional en Navarra, también forma parte del repertorio culinario de esta comarca. Aunque no es estrictamente un ingrediente del Morcón de Ternasco, su sabor intenso y picante puede ser sentido en el plato, gracias a la influencia que ha ejercido en la cocina navarra.
La Butifarra Negra, una variedad gironesa con especias y aceite
En el corazón del Ampurdán, en la provincia de Girona, se produce uno de los embutidos más exclusivos y fascinantes: la Butifarra Negra. Chorizo de ojos puede parecer un término extraño, pero es precisamente la denominación que se da a este delicioso producto. La butifarra negra gironesa no es solo una variante de la tradicional butifarra blanca, sino que cuenta con un secreto que la hace única: el uso de especias y aceite en su receta.
La Butifarra Negra se caracteriza por su coloración intensa, muy oscura, y su textura suave y densa. El proceso de elaboración es laborioso y requiere una gran atención al detalle para lograr la mezcla perfecta de ingredientes. La carne del cerdo, el pan y las especias son mezclados con aceite y luego se deja reposar durante un tiempo determinado para que los sabores se intensifiquen y amalgamen.
El Chistorra de Álava, un embutido vasco con chistorra y pan
En el norte de España, en la región de Álava, se produce uno de los embutidos más apreciados de todo el país: el Chistorra. Este delicioso producto es conocido por su sabor intenso y su textura crujiente, obtenida gracias a la mezcla de carne picada de cerdo y chistorra, un tipo de pimiento morrón frito y picado.
La preparación de este chorizo es laboriosa y requiere un toque especial para lograr ese sabor tan único. Primero se mezclan las carnes con especias y sal, después se rellena una especie de pan casero llamada «pan de chistorra» y finalmente se cocina al horno hasta que adquiere su famosa textura crujiente.
La particularidad de este embutido es que el Chistorra no es solo un ingrediente más en la comida, sino que es el protagonista principal. Se consume generalmente cortado en rodajas y untado en pan, acompañado de una copa de vino tinto o cerveza fresca.
El Chistorra de Álava es un embutido vasco con sabor intenso y textura crujiente que se caracteriza por su preparación especial y su uso como protagonista en la comida.
Los Embutidos de la Comarca de Cangas do Morrazo
En el corazón de Galicia, en la comarca de Cangas do Morrazo, se puede disfrutar de una variedad de embutidos autóctonos que reflejan la riqueza gastronómica del lugar. Chorizo de ojos es un embutido típico que se elabora con carne de cerdo y chorizo fresco, obteniendo un sabor intenso y una textura suave.
Otro ejemplo de este rico patrimonio culinario es el «Mestigo», un embutido muy popular en la zona que se caracteriza por ser de gran tamaño y estar relleno con carne picada y especias. Se prepara mediante un proceso laborioso que implica mezclar cuidadosamente los ingredientes para darle su textura y sabor únicos.
El «Pulpo», otro embutido característico, se elabora con pulpo cocido y mezclado con especias y pimienta. Se apresenta en forma de cilindros y tiene un sabor intenso y un poco picante.
Conclusión
El recorrido por la gastronomía española nos ha llevado a descubrir doce embutidos extraños y poco conocidos, cada uno con su propia personalidad y riqueza de sabores. En chorizo de ojos, como en otros casos, se puede apreciar la creatividad y la pasión que entrañan los productores de estos deliciosos productos. La variedad de ingredientes y técnicas utilizadas es tan grande como la propia geografía española.
En este recorrido por el mundo de los embutidos, hemos tenido la oportunidad de conocer a personas que, con suerte y dedicación, han creado estas delicias que nos rodean. La Butifarra dulce, por ejemplo, es un testimonio de la capacidad para crear sabores y texturas únicas y exquisitas. Al mismo tiempo, el Pá de fetge nos recuerda que en la gastronomía, la simpleza también puede ser una virtud.



